Hábitos saludables en tiempos de Coronavirus COVID-19

Al mejor estilo Hollywood y casi sin aviso previo, desde hace algunas semanas la población mundial está dando una dura batalla, por primera vez en su historia, a un virus sumamente infeccioso que obligó a gobernantes de todo el mundo a tomar decisiones inéditas para controlar la expansión de la enfermedad.

Estas medidas no solo ocasionarán profundos daños en la economía, fundamentalmente de los países en vías de desarrollo, sino que además imponen súbitas modificaciones en los hábitos cotidianos de las personas. De pronto se paralizaron las largas jornadas de trabajo, se interrumpió la asistencia a las escuelas, se dejaron de realizar reuniones sociales, prácticas deportivas y actividades recreativas. En un abrir y cerrar de ojos, los hogares se transformaron en el universo diario de los seres humanos.

Este nuevo escenario reducido en el que transcurre la vida por estos días, generó un gran impacto inicial que se prolongará en el tiempo, sin que conozcamos en este momento, la fecha final. No caben dudas que el paso de los días y la capacidad de adaptación de las personas irán flexibilizando las expectativas individuales y colectivas en busca de nuevos estándares de vida.Mientras el flagelo avanza por las calles y más personas se recluyen en sus casas, debemos concentrar los esfuerzos para procurar el más alto nivel de calidad de vida posible. 

El ordenamiento del día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, al mejor estilo de agenda de trabajo, respetando horarios de sueño, alimentación y ejercicios, parece ser la recomendación más acertada para cumplir con ese objetivo.

Realizar las cuatro comidas diarias, desayuno, almuerzo, merienda y cena son el pilar básico de la alimentación. Es recomendable que el plan alimentario se base en las siguientes normas establecidas:

  • Suficiente: Desde el punto de vista energético debe tener un contenido calórico acorde al peso, la edad y actividad que desarrolla la persona. 
  • Completa: Debe contener todos los macro nutrientes, esto es, proteínas(Pr-), hidratos de carbono(HdC) y Grasas.
  • Equilibrada: En líneas generales debe contener 60-70% de HdC, 10-15% de Pr- y 20-25% de grasas. Al mismo tiempo no debe contener más de una tercera parte de ácidos grasos saturados y no más de 30 mg de colesterol; además, debe ser bajo en sodio y alta en fibras dietéticas.
  • Adecuada: Debe ser adaptada a cada persona. 
  • Variada: Debe tener la mayor variedad de alimentos posibles.

Sumado a estas recomendaciones es imprescindible mantener un buen nivel de hidratación a lo largo del día, limitando el consumo de bebidas gaseosas y saborizadas.

Por último, pero no menos importante es proponerse una rutina de actividad física aeróbica, acorde al estado de salud de cada persona.

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