Algunos mitos, falsedades y realidades en alimentación y nutrición en los adultos mayores.

– La dieta vegetariana es el prototipo de dieta sana: Esto es falso, ya que la dieta exclusivamente vegetariana difícilmente puede llegar a ser una dieta equilibrada por la carencia de proteínas de alto valor biológico (proteínas animales), hierro de fácil absorción, vitaminas B y calcio. Para lograr un mínimo equilibrio se deben acompañar, al menos, de huevos y lácteos.

– La ingesta combinada de hidratos de carbono y proteínas ¿potencia el valor calórico y tiende inexorablemente al sobrepeso?: Esto es falso. No es peligrosa y tampoco está contraindicada en las personas que precisan control calórico.

– Cuanto más alimentos y nutrientes se ingieran mejor para el organismo: Esto es falso. Las ingestas de alimentos y nutrientes debe cubrir el gasto energético total de cada persona, el cual depende de la edad, el sexo y, sobre todo, del grado de actividad física que realice. Los excesos conducen a problemas de salud como sobrepeso u obesidad.

– No se deben tomar pescados como la sardina por ser ricos en grasas: Esto es falso, ya que estos pescados son ricos en grasas poliinsaturados y ricos en omega 3.

– La fruta no engorda porque tiene muy pocas calorías, solo engorda cuando se toma de postre: Esta afirmación genéricamente no debería realizarse, ya que el aporte de calorías a través de la fruta dependerá de la cantidad de frutas consumidas y del tipo de estas. Son frutas muy energéticas el plátano, el aguacate, las uvas, el mango… mientras que tienen escaso aporte energético las que contienen mayor cantidad de agua: naranja, mandarina, pepino, melón, sandía…

– El zumo de naranja natural o envasado tiene el mismo valor nutritivo: Falso. La vitamina C es muy inestable y frágil, degradándose en presencia de la luz, el oxígeno y el calor. Por ello es mejor consumir el zumo inmediatamente extraído y no envasado.

– Los edulcorantes, como la sacarina, producen cáncer: No existe evidencia de que los edulcorantes autorizados, a las dosis recomendadas, presenten riesgo de cáncer. Todos los edulcorantes autorizados son seguros para el consumo humano.

– El pan engorda: El pan tiene un alto aporte energético, por lo que su consumo debe ser moderado.

– Se deben evitar los hidratos de carbono: Esto es erróneo, ya que se corre el riesgo de presentar alteraciones en los neurotransmisores cerebrales, como la serotonina, y desencadenar, especialmente al final de la tarde, crisis compulsivas de comer pan, galletas… alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas. Se deben mantener en, al menos, una de las principales comidas.

– ¿Cuál es la relación del huevo con el colesterol?: El huevo es un alimento rico en colesterol, sobre todo la yema. Se pueden consumir 3-4 veces/semana, aunque el colesterol esté por encima de los niveles normales.

– La leche caliente favorece la conciliación del sueño: Esto es cierto, porque contiene triptófano, un aminoácido que induce el sueño. Por tanto, este efecto debe considerarse entre las medidas higiénicas del sueño.

– Cuanto más se suda más grasa se quema: Esto es erróneo, ya que con el sudor se pierden agua y sales minerales, pero no grasas. Las pérdidas de sudor pueden reducir el peso por la deshidratación que producen, sin embargo, ha de señalarse que no es una forma saludable de perder peso.

– Cuanto menos comamos el organismo más reduce el tamaño del estómago: Esto no es cierto. El tamaño de los diferentes órganos de la economía humana depende del código genético de cada
persona.

– No se deben tomar bebidas frías cuando se encuentre acalorado: Esto es verdadero, ya que en algunas personas se puede producir un espasmo gástrico. Esto, unido a las irritaciones faríngeas, hace que a los mayores se les recomiende tomar agua de bebida en torno a 12-14 ºC.

– Los adultos, y sobre todo los mayores, no necesitan tomar leche: Esto es falso. La leche es importante en todas las etapas de la vida (lactancia, crecimiento, adolescencia, adultos, y mayores) por su aporte de proteínas y calcio. En los mayores se recomiendan 3-4 raciones/día de lácteos, utilizando leche semi o desnatada, suplementada en vitaminas liposolubles (A, D, E y K).

– Los mayores precisan dietas ricas en proteínas: Las proteínas son fundamentales en una dieta equilibrada, pero deben ser consumidas con moderación, su exceso puede provocar una sobrecarga de la función renal, así como un mayor riesgo de gota o litiasis renales.

– Los mayores no pueden consumir alimentos fritos: Esto no es cierto. Se pueden consumir pero con moderación, ya que el aceite aumenta la cantidad de calorías, lo que puede originar un aumento de peso y puede inducir a la formación de cálculos biliares y arteroesclerosis.

– Los mayores hipertensos, cardiópatas o con insuficiencia renal no deben tomar agua para no descompensarse: Esto es falso, tan solo se restringirá la ingesta líquida en personas que en ese momento se encuentren en una descompensación aguda de la insuficiencia cardiaca o insuficiencia renal.

– La gelatina es muy nutritiva para los mayores: Esto es erróneo. La gelatina no es muy nutritiva, ya que una porción aporta aproximadamente la misma cantidad de energía que un vaso de refresco.
– Los mayores no deben tomar vitaminas porque engordan: No es verdadero. Las vitaminas no engordan porque no aportan energía al organismo.

– Los mayores deben tomar vitaminas y minerales todos los días: No es necesario si se tiene una dieta equilibrada y variada. En general, las vitaminas y minerales que el organismo necesita se consiguen con los alimentos y solo necesitan suplementar la dieta con vitaminas o minerales ante enfermedad o deficiencia y por prescripción médica.

– Los mayores solo han de tener cuidado con el café, porque contiene cafeína: No es cierto. También el té, algunos refrescos y las semillas de cacao contienen cafeína en cantidades menores.
– La pérdida de apetito en los mayores no debe alarmarnos, ¿es algo normal?: Es absolutamente falso y además debe constituir un signo de alerta que hay que controlar. A menudo traduce una enfermedad orgánica o psicoafectiva.

– Todos los mayores necesitan las mismas cantidades de alimentos: Esto no es cierto. Las ingestas recomendadas de alimentos para las personas mayores dependen de la edad de la persona mayor y de las enfermedades que se padezcan, debiendo individualizarse.

– Las personas mayores precisan menor consumo de agua: Esto es absolutamente falso. Existe consenso científico en el que el “balance hídrico” (consumo de líquidos y líquidos eliminados) en mayores sanos se sitúa en torno a 2.500 cc de líquidos totales al día (agua potable o mineral, zumos, caldos, infusiones, agua de los alimentos, etc.).

– Las personas mayores, cuando están encamadas apenas consumen energía: Esto no es así, ya que aún en reposo o encamado se produce un consumo basal de energía, que es el gasto energético basal o gasto energético en reposo, que en presencia de enfermedades (infecciones, quemaduras, etc.) puede incluso estar aumentado.

– La dieta no ejerce efecto preventivo en los mayores, pues sus lesiones están muy estructuradas: Esto es falso. Hoy sabemos que si las personas mayores tienen una expectativa de vida suficiente (> 2 años), una dieta adecuada ejercerá su efecto beneficioso sobre el organismo.

– Un cierto grado de anemia ¿siempre es normal en los mayores y es por comer mal?: Esta afirmación no es cierta. Siempre que tenga anemia debe consultar al médico.

– Es bueno en los mayores el sobrepeso/obesidad: Esto genéricamente es falso. Ante un aumento de peso debe consultar a su médico, si bien es cierto que las personas que pierden más peso del que les correspondería con arreglo a sus características, y de forma involuntaria, tienen una supervivencia más corta.

– En el estado nutricional de una persona mayor no influye la salud bucodental: Esto es falso, ya que para conseguir un buen estado nutricional se requiere alimentarse adecuadamente, y está estrechamente relacionada con una buena salud bucodental que permita masticar, deglutir y absorber los nutrientes de los alimentos.

FuenteAlimentación y nutrición saludable en los mayores. Mitos y realidades. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

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